Hay una vieja regla no escrita de la política argentina: las noticias que nadie quiere dar suelen aparecer cuando la sociedad está mirando para otro lado. Y en estos días de Mundial, buena parte del país atiende a una sola cosa: la pelota. Argentina le ganó 3 a 2 a Cabo Verde, avanzó a octavos y volvió a ofrecer, aunque sea por noventa minutos y algo más, una alegría colectiva en un país cansado. Pero mientras se discutía el equipo de Scaloni, los goles, y los cambios, el poder jugaba su propio partido.
En los tres niveles de la política se movieron fichas que, en cualquier otro contexto, no habrían pasado tan desapercibidas. Desentramar esto permite evidenciar cómo actúa el poder cuando cree que nadie observa.
Manuel Adorni renunció a la Jefatura de Gabinete un sábado, horas antes de que la Selección saltara a la cancha frente a Jordania. La renuncia del funcionario más expuesto del Gobierno, acorralado por una causa de presunto enriquecimiento ilícito, quedó sepultada bajo la previa del partido. Este viernes, mientras el país especulaba con el rival de octavos, el juez Ariel Lijo firmó la resolución que le prohíbe salir del país sin autorización judicial, justo cuando circulaban rumores de una mudanza a Uruguay que su defensa se apuró a desmentir. El Gobierno, por su parte, ejecutó la jugada rápida de manual: Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete y silencio sobre el hombre que fue la voz de Javier Milei.
Del otro lado de la grieta, el peronismo aprovechó la cortina mundialista para hacer lo que mejor le sale últimamente: pelearse consigo mismo. El acto de Máximo Kirchner en Parque Lezama, por el aniversario de la detención de Cristina Fernández, abrió una de las semanas más ásperas de la interna: recriminaciones públicas a Axel Kicillof, una seguidilla de declaraciones camporistas en el mismo sentido y la orden del gobernador a los suyos de no responder. Una disputa con lógica bonaerense que el resto del peronismo mira con la certeza de saber que, sin resolver, no hay proyecto nacional posible.
Y mientras el peronismo discute quién conduce, el oficialismo avanza en el Congreso hacia la eliminación de las PASO. En un oficialismo verticalizado, sacar las primarias no desordena demasiado hacia adentro, pero en una oposición partida, las diferencias se mudan a la rosca, a los cierres de lista y a los vicios de la política.
El movimiento de fichas nacional tuvo, además, un espectador atento en San Luis. Claudio Poggi fue de los primeros gobernadores en salir a felicitar públicamente a Santilli, un gesto que se suma a un año de acompañamientos legislativos al oficialismo nacional. Con una provincia en ajuste permanente por falta de recursos, Poggi apuesta a que la cercanía política se transforme en auxilio financiero. El problema es que, hasta ahora, hace de aliado disciplinado sin recibir los beneficios de pertenecer al círculo íntimo, pero en la política, como en el fútbol, no alcanza con levantar la mano desde el banco: alguien tiene que decidir ponerte en la cancha.
Puertas adentro, en cambio, Poggi no acumula gestos, acumula control. Esta semana lo demostró en El Caburé, el caso del maíz desaparecido valuado en unos dos millones de dólares. El lunes, el fiscal Leandro Estrada apartó de la investigación a Galia Norte y San Jorge Cereales, las dos empresas querellantes que venían empujando para que la causa avanzara sobre más funcionarios, entre ellos el ex fiscal de Estado Víctor Endeiza y el ministro de Producción Federico Trombotto. El argumento de Estrada es que lo único en juego es el patrimonio del Estado y que las empresas dejaron de ser víctimas porque el Estado ya tenía la posesión del campo; el problema es que esa posesión se sigue discutiendo en un juicio civil abierto que esta misma semana habilitó incorporar la causa penal como prueba. Con las querellas afuera, los únicos que deciden hasta dónde investigar son el Ministerio Público Fiscal y la Fiscalía de Estado: estructuras que responden, directa o indirectamente, al gobierno investigado.
El viernes Ricardo André Bazla, ex secretario de Ética Pública, hombre de máxima confianza de Poggi y procesado en la causa, pidió ante el Juzgado de Garantías de Villa Mercedes que le "aclaren y morigeren" la prohibición de contacto con funcionarios públicos y la de salir de la provincia. El contraste no podría ser más incómodo: el funcionario que debía velar por la transparencia administrativa litiga hoy para aliviar las condiciones que la Justicia le impuso por presunta corrupción. Pero además, sin demasiados pudores, pretende recuperar el contacto con funcionarios de un gobierno que sigue en funciones y que controla los organismos encargados de investigarlo. Las querellas anticiparon que se opondrán invocando la Doctrina Irurzun, el criterio que sostiene esas restricciones mientras exista riesgo de entorpecimiento o de acuerdos por fuera del expediente. El pedido de Bazla es apenas el síntoma, la enfermedad es el esquema donde el investigado y el investigador responden al mismo despacho.
Y la agenda judicial de la semana no se agotó en El Caburé. La denuncia penal contra Laura Sánchez, presidenta del Concejo Deliberante de San Luis por el presunto pago con fondos municipales de la luz de su complejo privado de futsal escaló, hace apenas unos días, a los medios nacionales. El caso golpea al corazón del contrato que Poggi firmó con la sociedad, considerando que el poggismo llegó al poder prometiendo ser la diferencia moral respecto a la hegemonía anterior, eso es precisamente lo que se erosiona cuando una aliada directa del oficialismo, que abandonó el peronismo para garantizar gobernabilidad a Poggi y Gastón Hissa, queda señalada por hacer lo mismo que el poggismo juró venir a terminar. Para el vecino que todos los meses paga la luz de su casa, enterarse de que también pudo haber estado pagando la de un negocio privado es una confirmación de una sospecha cada vez más extendida: “Da lo mismo quién gobierne, todos son iguales”
Los controles que faltan también atraviesan Villa Mercedes, aunque también por una vía electoral. Luis Giraudo, secretario de Discapacidad del gobierno de Poggi y segundo en las elecciones de 2023, lanzó su precandidatura a intendente con la campaña "Barrio por barrio", por fuera de los armados oficialistas, y su primera promesa fue justamnte auditorías rigurosas sobre los organismos municipales. Giraudo sale del propio gabinete de Poggi para disputarle Villa Mercedes a Maximiliano Frontera. Frontera entregó identidad partidaria a cambio de protección pero ¿la protección incluye exclusividad? En el tablero del gobernador, los aliados sirven mientras ordenan; cuando empiezan a pesar demasiado, siempre puede aparecer otro para ocupar el lugar.
El Mundial seguirá algunas semanas más, pero conviene no perder de vista el otro partido: el que se juega sin transmisión.
