El presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, acompañados por una amplia comitiva de legisladores y miembros del Gabinete, acudirán por separado a Tucumán, en una relación que, más que tensa, hace tiempo está rota. El cruce tendrá lugar en la histórica Casa de Tucumán durante la tradicional vigilia a la espera del 9 de Julio.
Lejos del espíritu de emancipación, la próxima vigilia en la Casa Histórica de Tucumán funcionará como una muestra de las distancias gubernamentales; la fecha patria será el telón de fondo de un desencuentro que deja en evidencia las diferencias del oficialismo.
El foco de la noche no estará en el fervor patriótico, sino en el reencuentro obligado entre Javier Milei y Victoria Villarruel, atravesados por un clima de reserva y distancia. La incomodidad persiste desde el acto del 20 de junio, en Rosario, cuando evitaron saludarse en pleno Himno Nacional. La separación en sus agendas es tal que la titular del Senado no viajará en coordinación con la Casa Rosada, sino que asistirá tras ser invitada directamente por el gobernador Osvaldo Jaldo.
Para intentar equilibrar esta situación, el Ejecutivo orquestó un gran despliegue de legisladores libertarios y miembros del Gabinete. Tras los recientes cambios en el gabinete, la estrategia es mostrar un relanzamiento de la gestión con la presencia del flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto a figuras clave del Congreso como Martín Menem y Patricia Bullrich. Esta comitiva de diputados y senadores buscará rodear al Presidente y aportar volumen político para que la tensión con su vice no opaque la narrativa oficial, sumando también foto con gobernadores aliados para demostrar musculatura política.
Finalmente, la vigilia comenzará el miércoles por la noche con espectáculos públicos a la espera de la medianoche para conmemorar los 210 años de la declaración independentista. Sin embargo, muchas miradas estarán puestas en los gestos y el estricto cumplimiento del protocolo entre los integrantes del binomio presidencial.

