En una nueva muestra de desprecio hacia el país, Javier Milei se embandera en la defensa de la apertura irrestricta de importaciones. Para argumentar su postura el presidente afirmó que “Argentina solo produce dulce de leche y biromes” y dejó al descubierto su concepción sobre el lugar que debe ocupar el país en la economía mundial.
Como es habitual, Milei vuelve a evidenciar el desconocimiento que tiene del entramado productivo del país: gracias a nuestra industria y nuestra matriz energética somos competitivos en sectores estratégicos. Además, nuestro sistema científico-tecnológico es de excelencia. Lo que ocurre es que las políticas de vaciamiento acompañadas por un fuerte impulso al sector privado, están dejando tierra arrasada.
Ese parece ser el destino al que nos conduce desde que ganó las elecciones: reprimarizar la economía, volver a ser exportadores de materias primas con poco valor agregado, importar el resto.
En un intento tan desesperado como desprolijo por legitimar su pretensión de adoptar políticas extranjeras (algo que se vio reflejado en las noticias sobre un posible shutdown difundidas los últimos días) Milei se refirió a la economía Suiza como un modelo a seguir: según su razonamiento, si Suiza consumiera únicamente lo que produce, su población debería alimentarse exclusivamente con chocolate. Trasladada a la Argentina, la comparación derivó en que los habitantes del país solo podrían comer dulce de leche, escribir con biromes y andar en colectivos.
La comparación omite una diferencia central. Suiza sostiene un elevado nivel de importaciones porque participa del comercio mundial mediante la exportación de bienes de alto valor agregado, entre ellos medicamentos, maquinaria especializada, instrumental médico y relojería. La Argentina, por su parte, lejos de limitarse a los productos mencionados por Milei, posee capacidades industriales, tecnológicas y energéticas construidas durante décadas.
La diputada nacional y economista Julia Strada, en comunicación con Página 12, enfatizó sobre el mapa productivo de nuestro país, señalando, por ejemplo, el desarrollo de satélites por parte de INVAP y ARSAT, aunque advirtió que el proyecto ARSAT 3 permanece paralizado. También destacó la experiencia argentina en energía nuclear, expresada en el reactor CAREM 25, cuya construcción se encuentra suspendida.
A esas capacidades se suman las industrias siderúrgica y automotriz, dos actividades que ubican a la Argentina dentro de un grupo reducido de países latinoamericanos con producción propia. Ambas se articulan, además, con la fabricación de maquinaria agrícola, un sector en el que el país ocupa una posición destacada a escala regional.
La industria farmacéutica, la biotecnología y la elaboración de alimentos también forman parte de una estructura mucho más amplia que la caricatura presentada por el Presidente. Strada recordó el peso de las economías regionales, entre ellas la producción vitivinícola, láctea y yerbatera, actualmente afectadas por la desregulación y por la caída de los precios que reciben los productores.
Este escenario de cipayismo y vaciamiento de nuestra industria se completa con el RIGI. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y su versión ampliada consolidan esa orientación. Las normas ofrecen beneficios fiscales, cambiarios y jurídicos durante treinta años, eliminan retenciones y permiten la libre disponibilidad de divisas. De acuerdo con las críticas formuladas al programa, las condiciones concedidas a los grandes capitales reducen la capacidad del Estado para definir una estrategia autónoma de desarrollo y favorecen una inserción subordinada en las cadenas globales de producción.
El Observatorio de Industriales PyMEs Argentinos estimó que desde diciembre de 2023 cerraron cerca de 25.000 firmas y se perdieron 364.554 empleos registrados. De mantenerse la tendencia actual, el observatorio proyectó que para fines de 2026 podrían haber desaparecido alrededor de 40.000 empresas y medio millón de empleos formales. El cierre de la planta del grupo Dass en Eldorado, Misiones, se convirtió esta semana en una muestra concreta de ese proceso. La empresa explicó que el crecimiento de las importaciones volvió imposible sostener la actividad en el país.
Las declaraciones presidenciales sintetizan algo más profundo que una provocación. Expresan un proyecto que abandona la industria, el conocimiento científico y la innovación tecnológica como herramientas de desarrollo.



