Este martes 7 de julio, en una nueva puesta en escena en el barrio 800 Viviendas de la ciudad de San Luis, el gobernador Claudio Poggi entregó las llaves a cinco familias que quedaron seleccionadas para ocupar las unidades que habían quedado vacantes en los planes ‘Progreso’ y ‘Sueños’.
La entrega, acompañada por el habitual despliegue oficial, buscó mostrarse como el cumplimiento del sueño de la casa propia, en línea con el discurso que posiciona a la gestión como motor del crecimiento.
Sin embargo, anteriormente ya se han planteado críticas por la calidad de las viviendas entregadas en distintos puntos de la provincia. La realidad que viven los adjudicatarios, es otra: techos que filtran agua, paredes con fisuras y cuotas que parecen un abuso teniendo en cuenta el estado de las casas.
Quedan preguntas que todavía no encuentran respuesta: ¿la prioridad es resolver el déficit habitacional o sostener una política centrada en el anuncio y la foto? ¿Quién se hace cargo cuando las viviendas presentan fallas? ¿Qué controles se realizan antes de cada entrega? ¿Existen plazos concretos para reparar los problemas?.
La diferencia entre el decir y el hacer vuelve a encender las críticas sobre una política que parece priorizar la foto y el impacto mediático por encima de la calidad de las viviendas y de la vida cotidiana de quienes las reciben.



