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Alberto Rodriguez Saá apareció en Justo Daract ¿Empieza a perfilarse para 2027?

El ex Gobernador Justicialista fue protagonista de un acto en una de las pocas ciudades que conserva el PJ, y se rumorea sobre sus intenciones de cara al próximo año.

Redacción Trama| editor_general
5 de agosto de 2026, 13:35 hs.
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Alberto Rodriguez Saá apareció en Justo Daract ¿Empieza a perfilarse para 2027?

La aparición pública de Alberto Rodríguez Saá en Justo Daract alteró la quietud que venía mostrando el peronismo puntano. No anunció una candidatura ni precisó qué lugar pretende ocupar en 2027, pero eligió volver a recorrer el territorio y reunir a la dirigencia en un momento en que el partido busca reorganizarse después de la derrota provincial.

Hablar de reaparición es correcto sólo en parte. Rodríguez Saá había reducido su exposición pública, pero nunca dejó de conservar influencia dentro de la estructura partidaria. La novedad no está tanto en su presencia como en la decisión de volver a exhibirla. En política, y especialmente a esta altura del calendario, ese movimiento difícilmente pueda considerarse casual.

Tampoco parece azarosa la elección de Justo Daract. La ciudad es uno de los pocos municipios que permanecen en manos del Partido Justicialista, aunque la gestión de Alfredo Domínguez atraviesa cuestionamientos por su conducción y un desgaste que distintos sectores locales dan por sentado. La visita puede interpretarse como un intento de respaldar un territorio que el partido necesita conservar en medio de su retroceso provincial.

El próximo paso será el Congreso Provincial del 22 de agosto. Allí se discutirá cómo llegará el justicialismo a 2027, pero también quedará expuesta la relación de fuerzas interna. La presencia de los congresales, las ausencias y la respuesta de cada distrito permitirán medir cuánto conserva la actual conducción y hasta dónde avanzaron los sectores que buscan disputarle el control partidario.

El escenario excede la tradicional división entre peronismo y antiperonismo. Claudio Poggi construyó buena parte de su carrera dentro del justicialismo y hoy gobierna enfrentado al espacio que lo formó. Maximiliano Frontera dejó el partido y creó el Movimiento de Unidad Provincial, desde donde compite por una porción similar del electorado. Adolfo Rodríguez Saá mantiene su propio peso y ya manifestó voluntad de jugar. La estructura que durante décadas tuvo un centro definido aparece ahora dividida entre varios liderazgos.

En Justo Daract, Alberto volvió a cargar contra Poggi, cuestionó el impacto de las políticas económicas de Javier Milei en San Luis, profundizó sus diferencias con Adolfo y apuntó contra quienes se alejaron del proyecto que gobernó la provincia durante años. Su discurso mostró que la disputa interna sigue ocupando un lugar tan importante como la confrontación con el oficialismo.

Ese tono también debe leerse a partir de lo ocurrido desde 2023. Funcionarios, colaboradores y dirigentes de sus gobiernos quedaron involucrados en investigaciones judiciales. Desde su espacio atribuyen ese proceso a una persecución política impulsada por el poggismo y acompañada por antiguos aliados, entre ellos Frontera. Más allá de cómo se resuelva esa discusión, el impacto político recayó con fuerza sobre los cuadros intermedios que se habían formado durante sus gestiones.

La composición del acto dejó una señal de ese desgaste. Predominaron los dirigentes de larga trayectoria y hubo poca presencia de militancia joven. Durante años, el espacio incorporó cuadros de entre 30 y 45 años que encontraron allí una vía de crecimiento político. Hoy, muchos de ellos no aparecen o mantienen una participación más distante, luego de un período en el que pertenecer al sector tuvo costos políticos y judiciales.

Reconstruir esa franja será más difícil que convocar a un congreso o reunir a la dirigencia histórica. El desafío no pasa únicamente por recuperar nombres, sino por ofrecer alguna perspectiva a una generación que necesita saber si tiene un lugar real dentro del espacio y si participar puede conducir a algo más que defender un ciclo pasado.

Rodríguez Saá conserva estructura, experiencia y capacidad de intervención dentro del partido. Sin embargo, eso no resuelve el principal problema que enfrenta el peronismo puntano. San Luis cambió, también cambió su electorado y una parte importante de quienes hoy deciden elecciones no vivió como adulta los años que el sector presenta como su principal referencia de gestión.

Por eso, la renovación no puede limitarse a una rotación de dirigentes ni a la reconstrucción de antiguas lealtades. El debate pendiente es qué aspectos del llamado modelo puntano todavía pueden responder a los problemas actuales y cuáles quedaron atados a una provincia que ya no existe de la misma manera.

El silencio de Alberto sobre su futuro le permite evitar, por ahora, una definición que podría profundizar las tensiones internas. También conserva su margen para ordenar o arbitrar. El Congreso de agosto mostrará cuánto poder mantiene dentro del partido. Lo que difícilmente pueda responder por sí solo es la pregunta que atraviesa a todo el espacio: si detrás del regreso hay una propuesta para la provincia que viene o solamente un intento de recuperar el lugar perdido.