Una serie de movimientos volvió a meter a Mario Raúl Merlo en la trama política de Villa Mercedes. El principal detonante tiene nombre y apellido: Adolfo Rodríguez Saá, que dejó abierta la puerta a competir por la Gobernación en 2027.
Todavía no hay nada confirmado, pero el año electoral se viene encima y el tablero puntano ya empieza a moverse. Solo con que reaparezca un actor del peso de Merlo, quien gobernó la ciudad durante seis períodos, alcanza para reacomodar cálculos y obligar a Maximiliano Frontera a levantar la vista de la gestión diaria.
La jugada genera un dejà vu. En 2023 Merlo había condicionado su candidatura a intendente a que el peronismo se unificara y Adolfo encabezara la fórmula provincial, pero ninguna de las dos cosas pasó. Después del Cabildo Abierto Peronista de marzo de ese año, decidió bajarse y apoyó a Claudio Poggi. La maniobra le sirvió para conservar vínculos en sectores que hoy siguen enfrentados entre sí.
Tres años después, todo indica que la película puede repetirse. Adolfo no confirmó que vaya a ser candidato, aunque ya dijo que estaría dispuesto si logra armar un equipo. Merlo tampoco formalizó una postulación, pero en los últimos días circuló una declaración: “Si Adolfo es candidato, yo también”. Esto volvió a poner su nombre en circulación y dejó abierta la posibilidad de que, si la candidatura provincial toma forma, Merlo vuelva a disputar Villa Mercedes, la segunda ciudad más importante de la provincia.
Para el intendente de Villa Mercedes, la hipótesis llega en mal momento. Frontera, que le sucedió a Merlo en 2019, rompió con el PJ en febrero de 2025 y armó su propio sello, el Movimiento de Unión Provincial (MUP). En junio de 2026 asumió la presidencia de ese espacio en un acto con el gobernador presente, sellando en público una alianza que le garantiza gobernabilidad y recursos, pero no le da estructura propia más allá de Villa Mercedes.
Esa cercanía, sin embargo, no significa que todo el oficialismo esté dispuesto a bancarlo en 2027. Y ahí aparece el caso Luis Giraudo. El funcionario provincial, que había salido segundo en la elección municipal de 2023, ya puso en marcha su propia campaña bajo la consigna "Barrio por barrio"y con un discurso que apunta directo a las críticas de gestión municipal, subrayando incluso la necesidad de auditorías.
Mientras el intendente busca mostrarse como pieza central del oficialismo local, un funcionario del mismo gobierno ya está caminando la ciudad con aspiraciones propias.
Sumado a la eventual vuelta de Merlo, son dos problemas de naturaleza distinta. Giraudo crece desde el universo que rodea a Poggi y Merlo podría hacerlo desde un peronismo dividido hace años, pero que todavía tiene peso territorial en la ciudad y no necesita construir conocimiento público ni presentar currículum: fue seis veces intendente, vicegobernador, diputado nacional y legislador provincial.
Su ventaja más fuerte, de todos modos, no pasa sólo por los cargos. Merlo tiene una relación histórica con Adolfo Rodríguez Saá, viene del peronismo que conducía Alberto y, al mismo tiempo, apoyó a Poggi en la elección que le puso fin a la hegemonía provincial del Partido Justicialista. Es un jugador que puede sorprender con cualquier jugada y también un potencial articulador de diversos espacios hoy confrontados.
Frontera conserva la intendencia, el aparato municipal y una relación visible con el Gobierno provincial. No es un dirigente sin herramientas. Pero su construcción tiene un techo claro: fuera de Villa Mercedes, el MUP sigue dependiendo del armado más amplio de Poggi. Por eso, si Merlo vuelve, puede poner a prueba esa autonomía que Frontera intenta mostrar desde que se fue del PJ y se acercó al poggismo.
Falta bastante para 2027 y puede que estas especulaciones no se conviertan en candidaturas. Pero podemos tener claro que el panorama para Frontera cada día se complica más: es temprano para cumplir su sueño de ser gobernador, y sabe que para fortalecer ese camino debe conservar Villa Mercedes, ciudad donde no puede reelegir como intendente. Con actores de peso metiéndose en la disputa local y sin capacidad de proyección provincial, las aspiraciones del “Ogro” pueden quedar a mitad de camino el próximo período.



