En medio de la pasión colectiva que domina al país por la semifinal entre Argentina e Inglaterra, el gobierno nacional aprovecha la oportunidad para impulsar en el Senado el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una reforma que podría transformar estructuralmente el régimen de tierras en la Argentina.
La propuesta contempla la eliminación de los topes vigentes para la adquisición de tierras rurales por parte de capitales extranjeros, la implementación de desalojos expeditivos, un endurecimiento en los procesos de expropiación y una mayor flexibilización de las normativas ambientales sobre terrenos afectados por incendios.
El aspecto más crítico de la iniciativa radica en la desregulación de la tenencia extranjera. Actualmente, la legislación establece límites por nacionalidad y por zonas geográficas; de aprobarse la reforma, estos limites quedarían sin efecto, incluso en regiones estratégicas que albergan recursos de alto valor como litio, petróleo y diversos minerales críticos.
Sectores de la oposición denuncian una vulneración directa a la soberanía nacional y articulan sus fuerzas para intentar frenar este apartado legislativo con un margen ajustadísimo.



