Claudio Poggi se reunió este lunes con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, en la Casa Rosada. Allí pidió el traspaso de la antigua Ruta Nacional 7 a la órbita provincial para realizar obras de puesta en valor y seguridad vial.
Un planteo que resulta llamativo en un contexto en que San Luis atraviesa serias dificultades económicas. La caída de la coparticipación y de las transferencias nacionales obligó a los municipios a paralizar obras, suspender actividades culturales y concentrar sus recursos en salarios y servicios esenciales.
Mientras en distintas localidades la obra pública se ve paralizada por falta de fondos, Poggi busca sumar una nueva traza vial bajo responsabilidad provincial. La pregunta es inevitable: ¿con qué presupuesto piensa afrontar esas obras? ¿O será que el presupuesto existe pero no hay decisión política de destinarlo a mejorar las condiciones de vida de los puntanos?
La reunión también mostró la sintonía política del gobernador con la Casa Rosada. Poggi coincidió con Santilli en avanzar con la suspensión o eliminación de las PASO y con la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, dos iniciativas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
El alineamiento contrasta con el impacto que las políticas nacionales tienen sobre las cuentas de San Luis. Mientras el gobernador acompaña la agenda de Milei como fiel servidor, los municipios de su provincia enfrentan la caída de sus recursos, el ajuste y la paralización de obras.
La foto con Santilli dejó en evidencia lo obvio: que pese al ajuste que golpea a la provincia, Poggi sigue eligiendo el amiguismo con la Casa Rosada.



